LOS ITINERARIOS: CUESTIONES A DEBATE
La Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica de Madrid invita a todos los agentes sociales de la educación, especialmente a los padres y profesores, a debatir algunas cuestiones relativas a los itinerarios, que se proponen en la futura Ley de Calidad del sistema educativo, que consideramos fundamentales.
Nos asombra la virtud curativa de los males de la ESO, que atribuye el MECD a la receta milagrosa de los cuatro itinerarios. El primero orientado al Bachillerato y el segundo orientado a la Formación Profesional sitúan al alumnado, antes de que tengan capacidad de elegir, en dos caminos divergentes, que van hacia distintas metas. El tercero orientado a la inserción laboral y el cuarto orientado a la garantía social, que, además de ser divergentes, son caminos hacia ninguna parte, porque no garantizan la posibilidad de encontrar empleo y privan de la posibilidad de una actualización profesional permanente. Son dos caminos sin retorno, Los dos primeros itinerarios sólo consideran dos tipos de profesionalización. Pero se olvidan de todos los demás fines irrenunciables en la educación obligatoria: que los alumnos y alumnas aprendan por sí mismo a ser y vivir con dignidad como personas; que aprendan por sí mismos a ser ciudadanos del mundo, críticos y responsables; que aprendan por sí mismos a conservar el medio ambiente. En los dos primeros itinerarios, se prima la asimilación cuantitativa de conocimientos disciplinares, que, a la velocidad que cambian los conocimientos científicos, quedarán obsoletos antes de aplicarlos. No se insiste en la importancia que tiene el que aprendan por sí mismos a conocer y se doten de un método de conocimiento y de aprendizaje autónomo, que les permita la autoeducación continua y la permanente actualización profesional.
La filosofía del sentido común, con la que pretenden mejorar la calidad de la Educación Secundaria Obligatoria, se reduce a los siguientes principios:
a) Separemos las manzanas podridas del cesto para que no se pudran las buenas.
b) Dupliquemos la cantidad de conocimientos que debe asimilar el alumnado.
c) Multipliquemos los exámenes y controles externos para comprobar si los han asimilado.
d) Convenzamos a las familias, cuyos hijos deban escoger los itinerarios tercero y cuarto, que eso constituye la liberación del fraude y de la estafa que representa la LOGSE.
e) Eliminemos de los objetivos de la ESO los valores y la participación democrática y restablezcamos la autoridad con un reglamento sancionador claro para mejorar la convivencia y corregir la indisciplina.
f) Facilitemos la huida de la escuela pública hacia los colegios privados, porque eso ahorra dinero y responsabilidades al Estado.
Consideramos que la configuración de los cuatro itinerarios tal como se nos anuncia merece los siguientes juicios:
a) Desde el punto de vista ético, es una decisión injusta e inmoral, porque a los catorce años clasifica a los ciudadanos en cuatro categorías.
b) Va contra el “patriotismo constitucional”, que en el artículo 27, 2 establece: “La educación tendrá por objetivo el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”.
c) Desde el punto de vista pedagógico y técnico, no ataca las causas de los problemas de convivencia y de aprendizaje del alumnado.
Según los promotores del proyecto, los cuatro itinerarios pretenden mejorar la calidad de la ESO, que todos deseamos ardientemente. El problema es que no compartimos el mismo concepto de calidad. Lo que entiende el gobierno por “calidad de la educación” representa para otros la “degradación de la educación” y viceversa. El término “calidad” es polisémico: se refiere a concepciones de la calidad, que son contradictorias y mutuamente excluyentes. Para unos, la calidad es básicamente justicia escolar, que consiste en garantizar a todo el alumnado un logro aceptable de todos los fines de la educación básica. Para otros, la calidad se identifica con la eficacia y la eficiencia en la asimilación de unos conocimientos disciplinares arbitrariamente seleccionados y en la adquisición de unas determinadas destrezas.
La implantación de la ESO entre la Educación Primaria y la Educación Secundaria no obligatoria se inició en Estados Unidos en la década de los años veinte y se generalizó en los países de nuestro entrono cultural después de la Segunda Guerra Mundial y, en el nuestro, en los años noventa. En todos los casos, la Educación Secundaria Obligatoria ha generado problemas similares. Durante los ochenta años transcurridos se han experimentado numerosas fórmulas, incluidas las que propone el gobierno actual. Ninguna ha resuelto satisfactoriamente todos los problemas, Por eso, todos los países de nuestro entrono cultural se plantean reajustes casi cada década.
Entre las numerosas preguntas, que suscita el proyecto de los cuatro itinerarios, destacamos las siguientes que consideramos fundamentales: ¿De qué supuestos parten los cuatro itinerarios?. ¿Qué objetivos persiguen?. ¿Qué consecuencias se siguen de ellos? ¿Es éticamente correcto que el sistema educativo ponga las bases para dividir a los ciudadanos en cuatro categorías a los catorce años?. ¿En qué condiciones y con que objetivos sería éticamente correcto establecer itinerarios en al ESO?. ¿Qué se debería hacer en la Educación Infantil y en la Educación Primaria para disminuir las dificultades de aprendizaje y de convivencia, la desmotivación y el fracaso escolar en la ESO? ¿En qué centros se van a impartir los distintos itinerarios?. ¿Habrá centros especializados por itinerarios? ¿Quién y con qué criterios se elige a los que van a impartir los diferentes itinerarios? ¿Podrán los profesores de Educación Secundaria elegir los itinerarios o se les impondrá?
Consideramos imprescindible aportar respuestas argumentadas a estas cuestiones para lograr algunas evidencias intersubjetivamente compartidas que indiquen la dirección y el sentido de la futura ley.