LA FALACIA DE LA FINANCIACIÓN

Uno de los argumentos para clarificar  la Contrarreforma del PP. en el Sistema Educativo debe ser la financiación de la educación.

La LOGSE se promulgó con algunas graves deficiencias; una de ellas fue la ausencia de una Ley de Financiación de la misma que cubriese construcciones escolares, actualización del profesorado, medidas de acompañamiento social, etc.

Cuando en 1996 el PP accede al gobierno del país nos embarca durante la primera legislatura a una vana y hueca discusión sobre las Humanidades, plasmado finalmente en un Decreto de cuyo alcance positivo quisiéramos conocer algo. Pero, eso era lo importante, parece ser que no lo eran otra serie de aspectos y paralelamente no se actúa sobre los mismos y llegamos a una tesis muy querida: “las reformas no necesitan financiación”, luego con la inteligencia que aplicamos todo está resuelto. En la práctica esta ausencia de financiación ha ido deteriorando el sistema educativo, se le ha denigrado y abandonado, no se ha invertido en el mismo. (excepto en la ampliación de la enseñanza concertada hasta límites anticonstitucionales).

Existen datos que pueden ayudar a analizar este fenómeno y los mismos pueden ser interpretados de múltiples formas; no obstante organismos como la OCDE (en la cual hay países muy avanzados socialmente como Canadá pero también hay otros como Polonia, Hungría o Méjico) o el Consejo escolar del Estado puntualizan que se gasta más (porcentualmente) en enseñanza privada que en pública, que la media de gasto educativo por estudiante en los diferentes niveles educativos es inferior a la media de los países de la OCDE y que si nos situamos en la Unión Europea somos antepenúltimos ( de quince) en gasto anual por estudiante, que el gasto en educación en relación a la riqueza nacional (PIB) está al mismo nivel global que en 1991 (recién publicada la denostada LOGSE) y que la tendencia se va agravando con aportaciones de las familias, pero ese gasto no revierte como el público sobre el conjunto, sino en el bienestar y mejora de las que pueden permitírselo.

Para finalizar, y a pesar de los pesares con un gasto público por alumno en secundaria de España igual a 100, Alemania y Francia gastarían 181 y 179 cuando por nuestra riqueza relativa debieran gastar “sólo” 143 y 139 respectivamente. No nos pueden convencer de sus medidas cuando no han aplicado ningún esfuerzo para solucionar un problema en un momento dado; so política de  “varita mágica”  no puede ni debe convencer a la ciudadanía. Para aclarárnoslo entre todos vayamos pensando en quién va a salir beneficiado de estas medidas.