Esta es una de las ideas que más se transmiten en los medios de comunicación: con la LOGSE desapareció el repetir curso, los chicos y chicas saben que van a seguir sus estudios pese a los suspensos y esto hace que no se esfuercen y que reciban todo regalado. Asombra escuchar a ciertos sectores del propio profesorado afirmar que se puede obtener el título de graduado en ESO sin haber aprobado ninguna asignatura y ocultando la necesaria existencia de criterios de promoción y titulación fijados por cada centro.
Esta idea, sin embargo, no coincide ni con el planteamiento de la LOGSE ni con los hechos que se observan en las escuelas. Los miembros de la comunidad educativa sabemos que contamos con herramientas para facilitar la promoción o la repetición de curso si es necesario. El profesorado cuenta con los contenidos curriculares mínimos, con los proyectos curriculares, con la coordinación entre ciclos y etapas y con las tutorías. El alumnado y sus familias cuentan con apoyos en el centro y con refuerzos puntuales que facilitan que cada alumno o alumna avance según las capacidades superadas o permanezca un curso más en la etapa que le correspondería por edad.
Pueden observarse circunstancias personales o sociales que indiquen la conveniencia de permanecer un año más en la primera etapa obligatoria y así se hace desde la implantación de la LOGSE. Respecto a la Educación Secundaria, hay que observar que el objetivo de la comprensividad no impide las adaptaciones curriculares ni las repeticiones de curso. En algunas comunidades está establecida la posibilidad de llevar acabo programas de diversificación curricular en los que, partiendo siempre de un grupo de referencia, se modifique el currículo en materias instrumentales y con horario y profesorado específico, se posibilite alcanzar los objetivos mínimos para alumnado con determinadas necesidades educativas.
Cambiar de curso, repetir curso, desdoblar el grupo, organizar dobles tutorías, adaptar el currículo... sólo son herramientas a las que hay que recurrir cuando sea necesario. Así como no se puede afirmar que la repetición de curso asegura el logro de capacidades (o la adquisición de conocimientos) tampoco la oferta universal y obligatoria para todos los menores de 16 años supone un camino exento de obstáculos y con los mismos puentes para toda la población escolar.