LA DIRECCIÓN DE CENTROS ESCOLARES

El documento de bases para la Ley de Calidad  con la ambigüedad que lo caracteriza, propone un sustitución del modelo participativo  por  un  llamado  modelo "profesional" de director nombrado por la Administración y con un significativo aumento de sus atribuciones. Las razones teóricas que apoyarían este nuevo modelo son muy diversas: falta de candidatos a cargos directivos, incremento de las situaciones de indisciplina, refuerzo de las tareas de organización... todo ello ( en coherencia con todo el documento de bases) sin el mínimo análisis de los problemas e insuficiencias que presenta el modelo actual ni de los factores que puedan influir en la mejora del mismo, por lo que se corre el riesgo de que las medidas que se adopten no solucionen los problemas sino que los incrementen.

La opción propuesta por el ministerio está inserta en el modelo neoliberal de gestión con planteamientos de empresa privada. Los Movimientos de Renovación Pedagógica consideramos que esta función debe contemplarse en términos de  utilidad social, sin ánimo de lucro y en la que los beneficios deben  valorarse y examinarse a largo plazo. Se debe tener presente que los centros escolares pretenden la formación  y el desarrollo integral de la persona por lo que los valores de eficacia tienen connotaciones muy diferentes a cuando se utilizan en una empresa privada que tiene el beneficio económico como objetivo fundamental.

Cuando se nos presenta este modelo como " profesional" se está olvidando que es precisamente el modelo participativo el que requiere una mayor profesionalidad por parte de quienes la ejercen: capacidad de comunicación y negociación, de convencimiento, de argumentación, de apertura a todos los sectores de la comunidad educativa... En el fondo, se aprecia una actitud de desconfianza hacia el profesorado, madres y padres, alumnado, etc, como colectivo capaz, a través de los órganos colegiados, de tomar decisiones con carácter participativo. Se impone la figura del  director como representante de la Administración en coherencia con los planteamientos más rancios de la propuesta educativa gubernamental.

Es significativa la posibilidad de exención total o parcial de la docencia por lo que tiene de confirmación del carácter puramente administrativo que se quiere imponer cuando, por el contrario, se precisa cada vez más de un reforzamiento del perfil pedagógico del mismo.

En conclusión: se pretende eliminar la participación de los distintos sectores de la comunidad educativa en aras de una " profesionalización" mal entendida que, en esencia, resucita el fracasado cuerpo de directores, con lo que es previsible se agraven los problemas existentes y reaparezcan aquellos que hicieron que se suprimiese dicho cuerpo por exigencia de la inmensa mayoría del profesorado.